Proyectos de iluminación. Estudio del Espacio.

Estudiar como iluminar un espacio implica, en primer lugar, el Conocimiento de una serie de características básicas relacionadas con ese espacio, con su uso y con la actividad que se va a desarrollar en él, así como con los requerimientos de ésta actividad, tanto normativos como personales.
Una colaboración inicial, entre técnicos lumínicos, proyectistas y/o cliente, trabajando de forma integral, fomenta conseguir los objetivos completos del proyecto y, por tanto, la satisfacción del usuario final.iluminación interior

En esta primera fase del PROYECTO Lumínico recopilaremos datos y estudiaremos:

El propio Espacio; su arquitectura, su aporte de luz natural diurna, su decoración, los materiales empleados, los colores utilizados en los paramentos, suelos y techos, la altura de cada parte de la estancia, y los elementos que pueden producir sombras (mobiliario, los propios usuarios del espacio).La forma, los tonos, todo influye en la elección de la Luz y en su comportamiento. Unos materiales y colores absorben mucha luz, mientras que otros, al contrario, la reflejan. La altura de una estancia nos determinará el tipo de luminaria a escoger; si la suspendemos y a que distancia, si la empotramos o si la colocamos en superficie, o qué óptica es la adecuada desde la altura de colocación escogida, para obtener el efecto deseado sobre la superficie a valorar, la superficie de trabajo, sobre el suelo…

  • El Uso que se le va a dar a ese espacio y la actividad que se va realizar en él. Así como si se van a realizar distintas actividades en diferentes horarios, en diferentes momentos del día, o en distintas épocas del año. Saber eso, nos permitirá adaptar la iluminación al uso real de la estancia, para cada zona, para cada momento, aportándonos también datos para ir considerando si vamos a utilizar distintas líneas en el mismo ámbito, o a incorporar sistemas de iluminación dinámica, por ejemplo. Es muy obvio advertir que un pasillo y un quirófano no necesitarán la misma iluminación, o que una sala polivalente necesitará una iluminación adaptada a sus cambios, pero a veces no resulta tan evidente intuir que en otros espacios, como en una habitación infantil por ejemplo, se realizaran usos muy distintos a lo largo del día, y que la iluminación apropiada para momentos de estudio es inadecuada para el periodo de tiempo previo al sueño, y al revés.
  • El gusto y preferencias del cliente, los intereses del arquitecto, el interiorista o el proyectista. El proyecto de iluminación se enriquece cuando el trabajo es conjunto, cuando se establece un dinámico cambio de opiniones, ideas y expectativas.
  • El Presupuesto del cliente o promotor. Tener una orientación de las previsiones y disponibilidad económica permite combinar la elección de un buen producto, ajustado a los parámetros deseados, y equilibrado con el presupuesto real. Es importante tener esta referencia, ya que las posibilidades proyectuales pueden ser muy diversas, así como su coste. El desconocimiento de este factor puede hacer inviable el proyecto, o convertirlo en un eterno proceso de búsqueda de alternativas.
  • El Consumo total de la instalación. El ahorro en la factura de la Luz y el consiguiente Ahorro Energético.En obras de reforma, por ejemplo, es determinante conocer el consumo actual, para poder compararlo al propuesto y valorar la amortización de la sustitución. En obras de gran tamaño, es importante el rendimiento de cada luminaria, no solo de forma unitaria, sino por la repercusión que adquiere tanto al multiplicarlo por el número de unidades a instalar como en la suma total del conjunto.

Autor: Maribel Oca

Arquitecto especializada en iluminación

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