Proyectos de iluminación. Estudio de los parámetros normativos y lumínicos

Una vez recabados los datos anteriores (ver Proyectos de iluminación. Estudio del Espacio y Qué es un proyecto de iluminación), en una segunda fase, el técnico en iluminación estudiará otra serie de elementos, o factores, relacionados con los parámetros de las luminarias y los equipos a utilizar,y con el desarrollo y viabilidad de las soluciones a proponer y a ejecutar, con el fin de conseguir satisfacer todas las necesidades del proyecto.

En esta etapa se valorarán:

. Los Niveles Lumínicos requeridos, o recomendados, para la actividad a realizar (ver también el artículo enlazado sobre niveles de iluminación recomendados). Existe normativa específica que se ha de tener en cuenta a cerca de la calidad de la radiación luminosa (Ra), la calidad de distribución luminosa (UGR), la cuantificación de luminarias (Fm, K, Em), el rendimiento energético (P, VEEI, sistemas de control y regulación)…. Estos datos permiten elegir, sin sobredimensionar, o infradimensionar, la instalación. Incluso permiten optar por una iluminación dinámica en lugares donde sea variable la actividad a realizar.

Los Parámetros Lumínicos y de Protección de las luminarias, para escogerlas adecuadas al proyecto, y a la ubicación, y obtener el resultado deseado. Estos parámetros son:

Este valor determina la capacidad de las luminarias para reproducir los colores de una forma «real», tomando como referencia la luz natural. Indica la fidelidad de reproducción del color.

Un IRC bajo (IRC70), reproducirá los colores de una forma más pálida, un IRC alto (IRC90) de una forma más veraz.

Proyectos de iluminación exterior

  • El Flujo luminoso: El flujo luminoso es la Potencia Luminosa que emite una lámpara (cantidad percibida) y se mide en Lúmenes (lm). No hay que confundirlo con los lux (lx), que es la unidad de medida de la Iluminancia y que corresponde a la cantidad de flujo luminoso que incide sobre una superficie por unidad de área (1lux=1lm/m2). Para entenderlo, el lúmen es la cantidad de luz que sale de la fuente de luz y el lux la que llega a las superficies. Distinguiendo estos dos conceptos se comprende mejor la importancia de la toma de datos de la primera fase, y como una misma luminaria, que emita los mismos lux, dará resultados distintos según el espacio en el que se instale y las características de éste.

Este parámetro trata de una unidad de potencia Luminosa, no eléctrica. Por ejemplo, pueden emitir 1200lm tanto una bombilla incandescente de 120w, como una lámpara fluorescente de 23w, o un Led de 12w.

  • La Óptica: La óptica es la encargada de controlar la distribución de la Luz emitida, de dirigirla homogénea o asimétricamente, de concentrarla en un punto, o expandirla en mayor o menor medida. La óptica se expresa en grados (º). Cuanto menor es el valor, la óptica es más cerrada, más concentrada (spot). Los valore más altos corresponden a ópticas más abiertas (Flood).

La elección de la óptica dependerá del objeto a iluminar, de su tamaño, de la distancia de éste a la luminaria y del efecto que queramos lograr.

  • La Temperatura de Color: Este valor indica cómo percibe el ojo humano el color de la fuente de Luz y se mide en grados Kelvin (K). Cuanto mayor es el número de grados kelvin la tonalidad es más fría, más azulada, y cuanto menor es el número, la tonalidad es más cálida, más amarillenta, o más rojiza.

Las temperaturas cálidas propician un ambiente relajado, tranquilo. Las frías nos mantienen más alerta, más despiertos. Además para la misma intensidad, las temperaturas frías aportan más lúmenes, tienen un mayor rendimiento. En un dormitorio, por ejemplo, utilizaremos un tono cálido, y en un quirófano uno muy frío.

  • El Deslumbramiento: El Índice de Deslumbramiento Unificado UGR. Este valor indica el deslumbramiento al que se somete al ojo humano por un inadecuado efecto de la Luz.

El deslumbramiento hace difícil diferenciar objetos, puede insensibilizar durante un tiempo, y es molesto para el ojo. Lo puede ocasionar la posición de la luminaria con respecto al ojo (por la altura de colocación, o la distancia), y también los reflejos que ejerzan las superficies del espacio, o el mobiliario, cuando la Luz incida sobre ellos.

  • El grado de Estanqueidad necesario: El Grado de Protección IP. Este valor indica el nivel de protección contra la entrada de materiales sólidos extraños y contra la penetración de agua.

Es necesario saber dónde van a ir ubicadas las luminarias, no solo si son exteriores o interiores, sino en qué lugar se van a colocar.

Un suelo interior, por ejemplo, requerirá una estanqueidad al agua a pesar de ser interior, por su uso, y en un baño necesitarán una estanqueidad distinta las luminarias del espejo a las del interior de la ducha.

Proyecto de iluminación interior

El grado de protección va seguido de 2 dígitos IPXX. El primer número (entre 0 y 6), indica la protección frente a la entrada de cuerpos sólidos, de mayor a menor tamaño, siendo el 6 totalmente estanco al polvo. El segundo número (entre 0 y 8), indica la protección frente a la entrada de agua, siendo 8 la protección contra la inmersión prolongada.

  • El grado de Resistencia: El grado de protección IK. Este valor indica el grado de protección de la luminaria contra los impactos mecánicos externos.

El grado de protección va seguido de un número de 00 a 10. A medida que el número aumenta indica que la energía del impacto que resiste es mayor.

  • La Potencia: La potencia de una lámpara es la cantidad de energía que consume y se mide en vatios (w). La potencia es un dato relevante a la hora de evaluar el Rendimiento Luminoso y el gasto final.

El Rendimiento Luminoso es la cantidad de lúmenes que emite una fuente de Luz por vatio de consumo. Es la relación entre el flujo y la potencia. Es lo que determina la eficiencia de una lámpara.

  • La Salud de los usuarios del espacio a iluminar. Cada vez, por suerte, se incorpora como un parámetro más, la repercusión de la Luz en nuestra salud, en nuestra cronobiología, en nuestros ritmos circadianos, e incluso en nuestro estado de ánimo. Últimamente es más amplio el conocimiento acerca de cómo su manipulación, o control, puede otorgarnos beneficios a nuestro rendimiento, a nuestro descanso o a nuestro sueño, o cómo puede alterarlo todo.

La Luz natural es dinámica. Su temperatura de color no es la misma todo el día, sus tonalidades van cambiando de forma constante, gradualmente. Por la mañana, el sol emite Luz en unos tonos más fríos y, a medida que avanza el día, va emitiendo en temperaturas más cálidas. El sol está a la par con nuestra cronobiología, con nuestra actividad, con nuestros ritmos. Las temperaturas frías de la Luz de la mañana nos despiertan y nos mantienen activos, y las cálidas del atardecer nos preparan para el descanso y el sueño. Incorporar esas relaciones en la elección del color de la Luz de cada espacio en correspondencia con la actividad que se va a realizar en ellos, favorecerá nuestra salud y nuestro bienestar (más información en este artículo: Luz y Salud).